2. Pretensiones Equivocadas
No podía borrar de mi cabeza la imagen de su sonrisa. “¡Pero si ni siquiera tenés su teléfono, tarada!”, fue el fraternal comentario de Gabriel. Gran verdad. Al fin y al cabo todo se reducía a un fugaz recuerdo que, con el correr de los días, se había transformado en fantasía. Y eso era todo lo que tenía de Nacho; pura fantasía. Y un pañuelo. “Si tanto te importa tener una relación, guardá ese trapo para limpiar los muebles y empezá por conocer a gente de verdad”, disparó mi room-mate, mientras daba play a Erotica de Madonna. Decidí hacerle caso. Aquella noche, con el departamento a mi disposición, me bañé, me vestí, me arreglé… y me senté frente a la PC. Dediqué un par de horas a revisar cuidadosamente la variada oferta del chat: machitos a full, mariquitas versátiles, lo que dé, wrestling, S&M, pajas por cam, mamadas, lluvias doradas y fiestas varias. Finalmente apareció algo revelador, algo esperanzador, Algo Serio. Junté valor y lo abordé.
Tras algunas líneas acerca de nuestras preferencias sexuales, le pedí una descripción física (si iba a apostar por una relación, mi novio tenía que ser perfecto). Consciente como estaba de que para pretender belleza había que tener con qué exigirla, al momento de intercambiar nuestras pics le envié una de Paul Rudd, actor que dicen se parece bastante a mí (o, bueno, yo a él). En el amor como en la guerra, todo vale, y una estrella famosa siempre será una versión mejorada de uno mismo.
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Leandro Fogliatti |
Paul Rudd |
Ni bien recibió mi foto, Gonzalo me envió la suya, tomada en sus últimas vacaciones. Nada mal. La lycra le favorecía bastante. Arreglamos para encontrarnos.
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Gonzalo de vacaciones |
Media hora después de estar parados en la vereda de Pride Café y de no reconocernos, notamos que ambos estábamos esperando a alguien. “¿Gonzalo?” “¿Leandro?” ¡Qué desilusión! A este Gonzalo nunca le hubiera sentado la lycra, ni la sunga, ni las antiparras. ¡Cómo había tenido el tupé de mentirme tan descaradamente! ¡Por lo menos yo le había enviado una foto parecida! ¡Qué clase de Algo Serio era! En fin, ya que estábamos (calientes), tomamos un café. La conversación fue franca y directa; Gonzalo desarrolló una especie de interrogatorio, sintetizado en la siguiente tabla:
| Postulante | Posición Laboral | Título Universitario | Nivel Residencial |
| Gonzalo | Responsable de RR.HH. | Licenciado en RR.HH. | Propietario |
| Leandro | Escritor Free-Lance | Varias carreras inconclusas | Alquiler a medias con garantía trucha |
¡Por fin había logrado arrancarle una sonrisa! ¡Y había sido con mis respuestas! Pese a los engaños iniciales, me pareció que el encuentro repuntaba exitosamente porque me propuso ir a un hotel.
“¡Quiero detalles!”, exigió Gabriel, a la mañana siguiente. “Nada del otro mundo”, corté. “¡No, no! Quiero saber quién te mintió sobre tu parecido con Paul Rudd.” “¡Mamá no miente!” “¿Y por qué tuviste sexo con él, si no te gustaba?” “Estoy priorizando la posibilidad de una relación, así que también busco belleza en el interior de las personas.” Las carcajadas de Gabriel resonaron en mis oídos durante aproximadamente 15 días, el mismo tiempo que transcurrió sin que Gonzalo hiciera la llamada que había prometido (en el momento en que yo le di mi teléfono y él no me dio el suyo).
Luego de algunos días de frustración, bolero y tango, decidí volver a mis tareas cotidianas. Prioridad 1: comestibles (en la heladera no quedaba ni el limón de Charly García). Así fue que Gabriel y yo nos acercábamos al supermercado, cuando el destino quiso que me cruzara con Gonzalo una vez más. Un par de “holas” nerviosos y no pude controlar mi despecho. Le reclamé su llamado y él se sinceró. Parece que el Sr. Algo Serio realmente quería iniciar una relación… pero con alguien de su mismo status económico y profesional. ¡Y yo sólo había calificado para una noche de sexo! Quería por lo menos escupirlo, pero no pude. Un repositor del supermercado salió a la vereda y llamó por su nombre a mi reciente-ex-casi-intento-de-relación-algo-seria. “Hey, Gonzalo”, sonrió el muchacho (muy lindo y bien marcado, por cierto). “¡Cuatro meses que no trabajás en el depósito y ya no nos visitás!” Mientras yo sonreía, el aludido se espantaba y me gritaba: “¡Fue antes de recibirme!” “Por lo menos devolvenos los 500 mangos que te prestamos con los pibes, papi”. Papi le aseguró al repositor que se los devolvería de a poco (tenía varias deudas, según parece) y se alejó cabizbajo, probablemente herido en su orgullo capitalista.
Me volví hacia Gabriel para comentar esta deliciosa anécdota, pero mi room-mate estaba muy ocupado, parloteándose a nuestro hermoso (y heróico) repositor, llamado Rodrigo. Sonreí. En ese momento volví a creer en la espontaneidad, en la autenticidad, en el placer de un encuentro casual.
Próximo posteo: Viernes 7 de setiembre



on Agosto 17th, 2007 at 12:17
Y si… nada que empiece con una mentira puede empezar bien… Si le mentiste con una foto por chat… Que otras mentiras seras capaz de decir?
Digamos que si Leandro queria algo serio, deberia haber empezado por bajar a tierra con las pretensiones y dar el ejemplo de honestidad, no?
Lean, sos un grande. Yo tardo un dia en leer novelas de 400 paginas, y ahora parece que voy a estar varios… meses, anios??? (Hacela semanal… daaaale!).
Golosa como siempre,
Campe!
PS: Vos sos escritor y yo no te escribo enies ni acentos… Perdon!!! Cuando vuelva a Argentina te prometo escribir como corresponde. BESOS!
on Agosto 20th, 2007 at 3:59
Está buena, a quien no nos pasó. Me reí mucho. Y espero que puedas encontrar lo que buscas. La verdad plena no existe. Siempre hay una creencia o una confusión en las relaciones esporádicas o casuales. Adelante, esta bueno como cuento, corto. Jajaja. Me sigo sonriendo en mis adentros pues me sentí muy indentificado.
Suerte.
Carlos
on Agosto 20th, 2007 at 21:19
bueno,antes que nada debo decir que parecia el fragmento de alguna peli, es muy gracioso este tipo de situaciones,nada que no se haya visto lo cual convierte este relato en algo que pasa muy frecuentemente,pero bueno no hay que bajar los brazos,cualquiera sea el medio para conocer a alguien es genuino,es triste ver a nuestro alrededor como esta comunidad explota sus cuerpos hasta los 40,y luego se acuerdan del compromiso. que sigan los relatos!!
on Septiembre 4th, 2007 at 12:57
Hola… De nuevo tu estilo realista me atrapó por completo.. De hecho me recuerda mucho al personaje de Carrie Bradshow en la serie Sex and the City… Congratulations por esta segunda parte y ya estoy anhelando leer la continuación de esta apasionante historia.
Un abrazo desde Colombia,
Villadiego.-
on Septiembre 4th, 2007 at 17:41
“y una estrella famosa siempre será una versión mejorada de uno mismo”…
El artículo me hizo reflexionar sobre muchas cosas, pero me quedo en este momento con mi costado de loquita frívola, y me pregunto quién sería esa estrella famosa, mi versión mejorada de mí mismo… seguiré en la búsqueda!
on Octubre 21st, 2007 at 18:54
Ja, ja..Me causó mucha gracia la coincidencia: me llamo Gonzalo y soy Consultor en RRHH. Y también busco alguien de mi nivel socio-cultural (no pongo economico, porque la plata va y viene)..Pero juro que NO SOY YO el de la historia!
on Octubre 22nd, 2007 at 8:19
Mmmm… No sé, no sé, demasiadas coincidencias. Sospechamos de vos y te estaremos monitoreando hasta la paranoia.
on Octubre 24th, 2007 at 9:29
Lean!! Me encanta esta segunda parte !!! He estdo en casa d mi familia en Italia y ahora que estoy en Dublín nuevamente puedo leerte: sensacional!
un saludo
Rafa
on Octubre 24th, 2007 at 9:32
Lean!! No encuentro el capítulo Nº3 !!!! quiero saber cómo sigue la historia!
Dónde tengo que buscarlo, o si hay alguna forma de que me lo envíes (mi Email es mimundoprivado@hotmail.com) Quiero saber cómo sigue, porfis
besos y hasta la próxima
Rafa
on Octubre 24th, 2007 at 11:16
Qué bueno que regresaste, Rafa; se te extrañaba en los comments.
Te voy a enviar por e-mail el link al capítulo 3 (no sé por qué no lo podrás ver).