4. La Fiesta de Fernando y Scott
Así que íbamos con Nacho rumbo a la fiesta de Fer y Scotty. Íbamos en su auto. Porque Nacho tiene auto… y le encanta manejar y no se estresa nada. Nacho es perfecto. ¡O es chongo! Mi gaydar encendió sus luces de alerta. Después de todo, la única vez que lo había visto antes de aquella noche había sido en compañía de una rubia inoportuna. Traté de aclarar sutilmente esta duda cruel: “¿Y tu novia no se molestará por este cambio de planes?”, y mientras preguntaba me arrepentía de todas y de cada una de mis palabras. Nacho pareció no entender. “¿Novia? –preguntó y sonrió- Yo no tengo novia.” ¡Ajá! Algunas alarmas se apagaron, pero yo no estaba conforme. “Ah, como te vi con una rubia, en la disco”, insistí. “¿Ivana? Ella es una amiga”, aclaró. [Consultar sondeo]
Cuando llegamos a Alsina Buenos Aires, ya se encontraba presente la mayoría de los invitados. Las barras estaban habilitadas y la bebida había empezado a correr. Por supuesto, me aseguré de hacer la gran entrada. Si hubiera sabido el móvil del DJ le hubiera pedido It’s Raining men, pero de todas formas la música resonaba en mi cabecita alocada. Nos acercamos a Gabriel, quien había clavado sus ojos en Nacho, pero no podía hablar porque sus mandíbulas se habían trabado en una exagerada apertura. Hice las presentaciones y mi room-mate alcanzó a manotear el brazo de Rodri (su reciente noviecito), quien se sumó a la íntima reunión expresando sus nervios por ser la primera vez que estaba en un lugar gay. Miré a Gabriel con cara de pócker. “Es tan chonguito…”, balbuceó embelezado. “Claro -le respondí- por eso está con vos”. Los sensuales acordes de Dirty Dancing anunciaron la llegada de los novios y distrajeron la mirada asesina de Gabriel.
En cuanto los abrazos lo dejaron respirar un poco, Fernando me preguntó de dónde había sacado ese ejemplar maravilloso, que venía a ser Nacho. Le conté las anécdotas de aquel día, quizá con demasiado detalle, a juzgar por el cambio de su humor. Es que la separación de Paula y Lucas le recordó a la suya con Laura, su ex-mujer. Había sido aquella una muy mala época para Fernando, no sólo por la separación en sí misma, sino también por su consecuencia más cruel: el sufrimiento de Noelia, su hija de 6 años. Como ya había metido la pata, aproveché para desahogar mis angustias y le pregunté si no le daba miedo la posibilidad de que alguna vez también se separara de Scott. “Puede ser… –reconoció- pero, ¿sabés qué?, yo amo a ese tipo –y señaló a Scotty, que se reía con un grupo de amigos- ¿No sería estúpido no tratar de intentarlo?” Las palabras de Fer me tranquilizaron. Alguien que había padecido una separación redoblaba su apuesta por la pareja. ¿Qué impulso nos domina, muchas veces contra todo pronósitco racional, para seguir creyendo en el amor? Le di un respiro a Fer. No quise seguir preguntándole (y preguntándome) por el futuro. Tampoco le pregunté por qué Noelia no había estado presente en el Civil o en la fiesta.
El saludo de Lucas nos sorprendió. Ahí estaba el para nada deprimido abandonador de Paulas, enfundado en un imperdonable traje color beige. “Quiero hacer una confesión entre hombres”, dijo. Fer y yo intercambiamos una rápida y desesperada mirada. “¡Siento como que me quité 20 años de encima! ¡Estoy feliz!” Y nos abrazó. ¡Y además nos palmeó! Y luego se fue a la pista de baile, solo, supongo que a festejar su soledad. “¡Qué desubicado!”, exclamé. “¿Y viste como se vino vestido? Definitivamente no es gay”, bromeó Fer. Yo miré a lo lejos a Nacho y descubrí con alivio que él sí estaba muy bien vestido para la ocasión, a pesar de haber tenido que improvisar. [Consultar sondeo] “¡Es gay! ¡Es gay!”, me dije aparentemente en voz alta porque Fernando me miró extrañado. “No estoy seguro de la sexualidad de Nacho”, confesé. “Lo que no es, se hace”, irrumpió Gabriel con una botella de agua mineral en la mano. “No pienso violarlo”, declaré. “Todo el mundo es gay hasta que no se demuestre lo contrario”, explicó mi room-mate. También se nos unió Scott, quien aportó su pezquisa haciendo notar la manera en que Nacho estaba fumando, allá en la barra. Según el radiante novio americano, Nacho sostenía el cigarrillo con los dedos índice y pulgar, un gesto propio del policial negro francés, más cerca del chongo que de la marica (la cual lo sostendría con el canto de sus dedos índice y mayor, como las divas hollywoodenses de antaño). [Consultar sondeo]
Me dirigí a la barra, mareado de interrogantes y testosterona. Nacho había pedido dos champagnes con jugo de frutilla. Sonreí. [Consultar sondeo] Le conté que mi bebida favorita es el Margarita. Y él me explicó que la suya es la cerveza, pero que el champagne le pareció más apropiado para la ocasión. ¿Cerveza! [Consultar sondeo] De pronto temí que con estos altibajos emocionales no llegaría a los 36. En un intento desesperado por aclarar las cosas le pregunté si quería bailar. Me respondió con una sonrisa, entre tímida y culpable, que no le gusta mucho bailar, que casi nunca baila. Apocalipsis. [Consultar sondeo] Miré a mi alrededor, como buscando ayuda, pero todos mis amigos estaban en la pista. Fer y Scotty bailaban felízmente. También Gabriel, ejecutando movimientos descontrolados (pese al agua mineral). A su lado, Rodri estaba quieto, con los brazos cruzados y con una expresión de pánico estampada sobre su cara. Y Lucas, bueno… Lucas estaba bailando como loco con Grace, la no menos loca hermana de Scott (parece que los Argentineans le íbamos agradando cada vez más).
La que faltaba llegó. Paula se plantó al lado mío. “¡Qué-hacés-acá!”, le dije gesticulando exageradamente. Mi editora había reflexionado sobre el consejo que yo mismo le había dado aquella tarde, por teléfono, y había llegado a la conclusión de que tenía razón, de que Fer y Scotty no merecían pagar por su vida personal. “Andá, Nacho, yo me quedo con Leandro. Mañana tenés que levantarte temprano”, la hermana le dijo al hermano. ¡Pero cómo puede cambiar tantas veces la suerte de una misma noche! Miré a Nacho y Nacho me miró. Los dos parecíamos querer decir algo. No pudimos. Fue Paula quien habló otra vez. “¡Qué-hace-él-en-esta-fiesta!”, y ahora era ella quien gesticulaba exageradamente. Tarde nos dimos cuenta de que Paula se dirigía hacia la pista de baile, más precisamente hacia Lucas y Grace, llevando en la mano uno de nuestros frutichamps. Corrí detrás de ella para impedir la tragedia (o el enchastre). Gritos histéricos de mi editora. Gritos de todos los presentes. Un mix de Technotronic, marcando el increscente ritmo del inevitable escándalo. Yo, cual Kevin Costner en El Guardaespaldas, interponiéndome entre Paula y Lucas. Y un perverso chorro color granate estampándose sobre mi camisa blanca. Todo un símbolo de mi alma herida.
Hice lo que la situación requería. Me fui al baño. Mientras luchaba con el jabón líquido y el manchón, Rodri salió de uno de los cubículos. “Me metí ahí para mear tranquilo porque acá está lleno de putos”, me dijo. Traté de asimilar su declaración y le respondí sin faltar a la verdad: “Claro”. Luego recordé que era su primera vez en un boliche gay y me solidaricé: “No te preocupes, Rodri, vos estás con Gabriel, nadie te va a acosar”. Rodri me miró serio y me aclaró que él no estaba con Gabriel, que simplemente le hacía el aguante porque eran amigos. “Pero pensé que ustedes dos…”, empecé a decir, mientras me daba cuenta de que ya no entendía nada de nada. Por suerte, Rodri me interrumpió con una sentencia demoledora: “Ey, papi, mirá que yo no soy trolo”. Una vez más pude responder con cierta lógica: “Ah”.
Cuando salí del baño me encontré en pleno Carnaval Carioca. A lo lejos alcancé a ver a Paula, conversando tranquilamente con Grace. Parecían haber hecho común causa feminista. Predeciblemente, Lucas ya no estaba. Una cornetita perforó mi tímpano izquierdo. Era Gabriel, con una peluca platinada y orejitas de Gatúbela. “¡Estoy desesperado! –me dijo- ¡Perdí a Rodri!” Le expliqué que estaba en el baño. Gabriel me abrazó y yo, que pensaba que ya nada podía sorprenderme aquella noche, abrí los ojos como para que se me cayeran las córneas. “¡Estoy enamorado, Leandro!”, declaró y se metió al baño. Me alejé hacia la barra. Necesitaba urgente un Frozen Margarita. O dos. Empecé por pedir uno. El bartender me explicó que ya había servido uno para mí, a pedido de “el caballero de la otra punta”. Miré al aludido. Allí estaba Nacho, con un sombrero de graduado y un etetoscopio colgando del cuello. “Se te manchó la camisa”, me dijo. Déjà-vu. Me acerqué a él con mi Margarita. “Esta noche no tengo pañuelo”, me advirtió. ”Pensé que te ibas a ir”, le dije. “Me voy, pero me gustaría que vengas conmigo”. Silencio. Bastante silencio, en realidad. “¿Por qué?”, pregunté finalmente. “Porque lo que empezó siendo un compromiso, lo terminé disfrutando –me dijo y agregó:- Y porque me gustás mucho, Leandro”.
Próximo posteo: viernes 19 de octubre
Las imágenes que aparecen en el vínculo “consultar sondeo” son una creación propia.
on Septiembre 28th, 2007 at 15:34
Vale Leandro… Por fin una recompensa sentimental.. JEJE.. Con esta realidad GAY que estas plasmando en tu libro definitivamente queda claro que a pesar de los malos momentos y las malas experiencias vividas, siempre queda la esperanza de encontrar a alguien diferente que te motive a querer intentarlo una vez más.
Un abrazo para vos y para todos los seguidores de esta maravillosa historia.
VILLADIEGO.-
on Septiembre 28th, 2007 at 22:50
Seeeeee!!!!! era lo que quería leer!!!…Me encantó, viste que cosas buenas surgen desde las situaciones mas insospechadas????…La magia que tienen los eventos no forzados es maravillosa.
Y lo mejor es que no solo pasa en tu ficcion sino que se manifiesta en nuestra realidad -cosa que nos alimenta la esperanza a varios- y obviamente “LET IT BE”……
Abrazote a todos/as
on Septiembre 28th, 2007 at 22:54
Me olvidaba…..Viste la importancia de tener amigas con hermanos varones, “uno nunca sabe”…..JE!
on Septiembre 29th, 2007 at 8:55
Villadiego, Gaspar: por supuesto que mi alter-ego iba a tener su recompensa, y tendrá unas cuantas más; bueno, tendrá un poco de todo (una de cal y otra de arena, como decimos en Argentina), como en la vida. ¡Gracias, chicos, por el aguante!
on Septiembre 29th, 2007 at 8:58
Gaspar: ¡Desde el capítulo 3 que quiero saber si tuviste alguna historia con el hermano de alguna amiga!
on Septiembre 30th, 2007 at 10:15
Je! “segui participando”, a medida que nos vayas entregando tus capitulos en algun momento van a tener mi/s experiencia/s…….
Beso, corazón!….
on Octubre 1st, 2007 at 9:07
Touché, Gaspar.
on Octubre 1st, 2007 at 10:11
Hey Leandro! Me acabo de enganchar ahora con tus escritos… No sé por qué pero no encuentro el cap 3.
Lo que me gusta de tus caps es que muchas veces el protagonista (quizas sos vos mismo) se sorprende a partir de todo lo que no responde a los estereotipos (por ejemplo, Rodrigo en el baño aclarando que no era trolo). Digo, hasta los propios gays nos estamos dando cuenta que ya nuestros “radares” que antes no se equivocaban, ahora entran en crisis y tenemos que ir despejando dudas para ir al blanco (Nacho bebedor de cerveza; no le gusta bailar, etc).
Slds a todos,
Martin
on Octubre 1st, 2007 at 15:34
Siempre me parece muy corto, por eso, esta vez, lo leí en inglés y en español… pero fue corto igual.
Excelente el listado gay/chongo… y me sumo al comentario de VILLADIEGO “por fin una recompensa sentimental”.
Abrazos
Me olvidaba… qué Bonus Track… !!!!
on Octubre 1st, 2007 at 20:56
Muy buenas tus historias, y el listado gay/chongo muy creativo jajaja. Ahhh que significa Chongo?? supongo que hetero algo asi?
on Octubre 2nd, 2007 at 6:52
Koala, ¡bienvenido! El capítulo 3 está debajo de la versión en inglés del capítulo 4. Lo que comentás es interesante. Si bien todavía no sabemos cómo van a evolucionar los personajes que citás, está bueno no perder la capacidad de asombro, ¿verdad?; que la vida no sea tan predecible.
Rubén: ¡y mirá que el último capítulo fue largo! Ese bonus track fue un hallazgo, ¡amé a ese tipo, que también es un personaje!
Iván: ¡Qué bueno que te sumaste! Y sí, estás en lo cierto. Chongo es hétero, machito y, en general, todo aquel varón que todavía no vio la luz (rosada).
on Octubre 2nd, 2007 at 17:14
Jajaja, la verdad que me reí mucho con la nota que publicaste (http://www.sentidog.com/article.php?id_news=19241) sobre la final del mundial… hicieron lo que pudieron para cubrirla, felicidades por el toque de humor que le pusieron
on Octubre 3rd, 2007 at 6:51
Muchas gracias, tocayo. ¡Dejamos el alma en la cancha!
on Octubre 12th, 2007 at 21:20
neneeeeeeeeeeeee…no me podès dejar asìiiiiiiiiiiiiiii !!!
me quedè leyendo y no podìa parar…por dios còmo sigue escribilo antes del 19 ………..me encantò!!! ahora quiero la parte en la q le parten la boca cuando menos la espera y el beso es increìble……….ay no no..te odio…còmo dejarnos asì…. !!!!!!! hombres…hoy salgan de mi lado q eshte turro me ha inspirado ..jajaja besos miles Lean
on Octubre 15th, 2007 at 11:37
Me sigo apasionando con la historia, y reflejando…
Otra vez felicitaciones Lenadro.
Hernan