Bola de Espejos


12. Histeria otoñal

Posted in Tiempo real, Español, General by admin on the Abril 22nd, 2008

Por Leandro Fogliatti 

espanol.istockphoto.comLas hojas moribundas se desprenden de sus ramas para iniciar una muerte urbana, sucia, indiferente.  Sonreí orgulloso de cambiar, aunque más no sea en una oración, el sino romántico que suele estampársele al otoño.  Era como un ejercicio literario; como un desafío a la habilidad lingüística de recrear subjetivamente una posible mirada de las cosas.  Mentira.  Simplemente era capaz de perder el tiempo en cualquier cosa, antes que hacer lo que tenía que hacer.  Me alejé de la ventana y me acerqué a Diego, quien ya alcanzaba la abdominal número 236.  “No transpiraste ni una gota –me dijo Diego, entre la 237 y la 238- ¿Cómo hacés?”  “No haciendo”, le dije con franqueza.  Y me retiré del salón.

Que no haya chorreado transpiración no significa que no tenga derecho a higienizarme.  No suelo usar las duchas del gimnasio (tanta exposición de cuerpos y testosterona termina poniéndome incómodo), pero aquella era una tarde con bastante actividad para mí y debía presentarme en las oficinas de Paula en menos de una hora; no hacía tiempo de volver a casa.  Así que había ido al gimnasio preparado con un bolso y una muda más o menos presentable.  Quien tampoco solía frecuentar el vestuario era Diego.  Sin embargo resultó que ese día tendría una cita más cerca del gym que de su casa y se organizó igual que yo.  Entonces, habiéndonos despedido en el salón, nos reencontramos en las duchas, como nunca nos habíamos visto antes, cuando yo ya me estaba enjabonando. Les quiero confesar que me sentí raro.  Y creo que Diego también, porque se sorprendió al verme, se paralizó un instante y luego trató de desenvolverse con naturalidad.  Es decir, él y yo hemos desarrollado cierta amistad y vernos en esta situación, no sé…  De pronto me sentí como una quinceañera mojigata y pudorosa.  ¿Por qué!  ¿Puede acaso una ducha alterar una amistad entre gays?  Seguramente para cualquier varón hétero esto no implicaría ningún planteo, pero no es el caso.  Y por otra parte, Diego tiene un cuerpo excelente; no en vano lo trabaja regularmente con tanto empeño.

www.allposters.comLo que hasta ese momento más o menos tratábamos de sobrellevar alcanzó su extremo cuando Guido, nuestro entrenador, se sumó, con la desnudez de su cuerpo inflado.  “¿A vos te parece lo que me hacen hacer?”, protestaba el entrenador mientras misteriosamente rociaba espuma para afeitar sobre su pecho.  La tarea que le habían asignado era sencilla: afeitarse el pecho para poder ser pintado en la presentación de una nueva clase aeróbica.  Con Diego intercambiamos rápidas miradas.  Entendíamos que a Guido le molestara ser lienzo para un bodypainting, pero sabíamos perfectamente que le fascinaba exhibirse.  Adivinamos inmediatamente que detrás de esas protestas se escondía una euforia que no tardó en manifestarse.  “Encima yo tengo tres pelos locos –explicaba nuestro entrenador, mientras se afeitaba- ¡Miren!”, y se volvió hacia nosotros, no sólo mostrándonos la plenitud de su pecho, sino la de todos los atributos que yacían en el mismo frente de su cuerpo.  Era demasiado para mí.  Aunque no me había terminado de enjuagar, cerré mi ducha y me fui a vestir.  Mientras huía tuve que reconocer tres cosas: nuestro entrenador podía ser insoportable, pero estaba bárbaro; Diego era mi amigo, pero cada día tenía un mejor cuerpo; en el futuro evitaría terminantemente las duchas del gimnasio.

www.amel.clAgitado y desprolijo, sin embargo llegué puntual a la reunión con Paula.  Cuando todavía estábamos a solas, mi editora quitó un poco de jabón de mi lóbulo izquierdo y me acomodó algunos mechones de pelo, todavía húmedos.  Después llegó Natalio Pérez, autor del libro El sexo de la paz, algo así como un kamasutra tántrico.  Miré a Paula desconcertado.  Ella nos presentó y rápidamente entró en tema: “Me parece que sos la persona indicada para acompañar a Natalio en una gira para presentar su libro por algunas provincias del interior”.  Si bien Paula se refería a mí, en ningún momento dejó que su mirada se apartara de la de Natalio.  Había una conexión atípica entre ellos.  ¿Sería tantra?  Natalio no movía un músculo, y si lo hacía resultaba imposible percibirlo debajo de su toga naranja, que vestía orgulloso.  Y así transcurrió el resto de la reunión, ellos dos observándose y yo respirando a su lado.  Paula esbozando un borrador de periplo y yo imaginándome cómo podría convivir con Natalio durante sus presentaciones.

Cerré la puerta de mi departamento con un suspiro.  Tanto Gabriel como Diego se volvieron hacia mí.  Gabriel desbordaba entusiasmo, y no era para menos: había encontrado a alguien que, quizá por cortesía, había accedido a escuchar su versión biográfica de Whitney Houston, con videos inéditos y diferentes versiones de un mismo tema.  Diego, en cambio, lucía apesadumbrado y me dirigió una mirada de agradecimiento, por el solo hecho de haber entrado.  ¡Pobre víctima!  “¿Qué hacés acá?”, le pregunté.  “Hoy te fuiste tan rápido del gimnasio, que olvidaste tu celular”, me respondió.  “Está cada día más tonta, no me extraña”, elcabeza.wordpress.comacotó Gabriel, mientras movía su cabeza al ritmo de I’m Every Woman.  Diego sonrió y me alcanzó el celular extraviado.  Tal vez la intimidad de una ducha no cambie nada entre dos amigos gays, después de todo.  Quizá le estoy dando demasiadas vueltas a algo que no debería moverme un pelo.  ¿O sí?

Gabriel salió, no sin antes dejarme en claro con un silencioso movimiento de labios que Diego le parecía muy lindo.  Diego y yo improvisamos unos fideos con salsa y nos relajamos con un Chardonay.  La pasamos bien.  De hecho, la pasamos muy bien.  

Próximo posteo: viernes 9 de mayo

10 Responses to '12. Histeria otoñal'

Subscribe to comments with RSS or TrackBack to '12. Histeria otoñal'.

  1. Leo said,

    on Abril 24th, 2008 at 22:40

    Lean como siempre un lujo leer tu Bola de Espejos, me gusto y me rei mucho, es mas me senti identificado con tu personaje ya que cuando muyyyy de vez en cuando visito el gym (aclaro que no duro mas de un mes en ninguno) no uso las duchas porque tanto chongo alrededor me haria sudar mas!!.Esperando como siempre tu proximo posteo, un abrazo
    Leo (ex Dorys)

  2. dario said,

    on Abril 25th, 2008 at 1:48

    La observación de hechos cotidianos que nos identifican a través de un lenguaje que siempre logra arrancar sonrisas en el lector. Muy buen capítulo de Bola de espejos!!!!!!!!!!!!!!!!!! Hay que llevarlo a la pantalla chica!

  3. Leandro said,

    on Abril 25th, 2008 at 7:08

    Leo: te entiendo perfectamente; creo que si voy un mes completo al gym en todo un año, ya me doy por satisfecho, jaja
    Darío: ¡Muchas gracias! Me alegro que lo hayas disfrutado.
    ¡Abrazos!

  4. Koala Total said,

    on Abril 25th, 2008 at 20:56

    Me intereso y me intrigo… Pero no lo llamaria histeria, lo llamaría descubrimiento. A veces estar en una nueva situación puede hacerte despertar sentimientos que no sabias que tenías… No todo depende de según como lo mires (tal como nos decia Jarabe…) sino que muchas veces depende del lugar que uno ocupa, o desde donde uno mira lo que mira…

  5. Leandro said,

    on Abril 27th, 2008 at 9:19

    Cierto, Koala. A veces uno se casa con un título y el texto termina yendo para otro lado. ¿Negociamos un “Descubrimiento histérico que transcurre en otoño?”, jajaj. ¡Abrazo!

  6. VILLADIEGO said,

    on Abril 27th, 2008 at 15:19

    HOLA.. EXCELENTE COMO SIEMPRE.. SIGO SUPER PENDIENTE DE LA TRAMA Y ME UNO A LOS COMENTARIOS DE QUE LA HISTORIA DEBERIA BUSCARSE UN BUEN LUGAR EN LA PANTALLA CHICA..

    UN ABRAZO…

    BYE.-

  7. Samantha said,

    on Abril 28th, 2008 at 12:46

    hola

    Este capitulo fue muy pequeño, y como siempre me quedo con ganas de mas…………

    Besos

  8. admin said,

    on Abril 29th, 2008 at 7:26

    Realmente fue pequeño, Samantha. Con este capítulo pasaron dos cosas; por un lado, vengo teniendo unos días complicados, por lo que no pude dedicarle mucha extensión; por el otro, era necesario escribir un capítulo de transición, que preparara el terreno para “lo que vendrá”; espero que valga la pena, jaja.
    ¡Gracias por el aliento de siempre, Villadiego!

  9. Bender said,

    on Mayo 7th, 2008 at 1:01

    Lean me parecen geniales tus textos y los sigo desde el comienzo… El tema de los vestuarios, en lo personal se me viene complicado por que hago natacion y no me queda otra que usarlos, pero creo que el auto-control que tengo con 21 años y las hormonas todavia bastante inquietas es admirable (modestia de lado) jejje…
    Sos genial, te leo el viernes!

  10. admin said,

    on Mayo 7th, 2008 at 20:33

    Bender, te felicito por tu autocontrol, jaja!!!
    Y muchas gracias por leer Bola.
    ¡Un abrazo!

Leave a Reply