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El amor en la era de los torsos sin cabeza

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Por Tyler Curry (The Advocate)

El amor en los tiempos de Grindr.
El amor en los tiempos de Grindr.

La tecnología moderna ha dado lugar a una especie de vidriera virtual para satisfacer los deseos del hombre gay moderno. Ya se trate de comida para llevar, un nuevo par de zapatos, o un invitado nocturno, todo lo que necesita es hacer un par de clics para conseguirlos. En lo que respecta a calzado y fast food, nuestras aplicaciones de teléfono celular favoritas sólo han cambiado la forma en que ordenamos nuestro último antojo, pero las aplicaciones con sus búsquedas basadas en GPS casi que han revolucionado el enfoque que tomamos respecto al sexo y el noviazgo. Por supuesto, estas aplicaciones tienen su lugar que le corresponde, y hay muchos otros métodos más «tradicionales» que los hombres gays pueden utilizar cuando se trata de buscar citas. Pero esta cultura de la aplicación basada en estadísticas, torsos desnudos y hombres decapitados, ¿ha comenzado a extenderse a los demás ámbitos del mundo de las citas haciendo que todo lo demás parezca un poco barato?

La cultura gay se ha desviado cada vez más lejos de los valores que fomentan una relación real, justo cuando estamos a pocos centímetros de distancia de que se nos conceda el derecho de contraer matrimonio legalmente. Sin embargo, hemos llegado al extremo de restarle tanta importancia a los rasgos intelectuales de las personas que  nos terminamos cortando las cabezas con el fin conseguir pareja.

Por supuesto, estas aplicaciones de redes sociales no son las únicas culpables de la excesiva importancia de lo sexual en lugar de lo intelectual en la cultura gay. La naturaleza de la vida gay oculta ha suprimido inevitablemente nuestra capacidad de funcionar como seres plenamente realizados. A diferencia de nuestros homólogos heterosexuales, nuestros «años de formación», cuando se supone que debemos aprender los conceptos básicos de las citas, el sexo y los límites, generalmente son truncos para nosotros. La duración de este “limbo de las relaciones” depende del tiempo que pasamos dentro del closet. Pero no importa cuánto tiempo nos mantenemos en este patrón de espera proverbial, hay una cosa que siempre nos ha resultado natural e inevitable: nuestro deseo sexual. Así que cuando por fin tenemos la oportunidad de jugar a la casita con personas del mismo sexo, por lo general nos dirigimos directamente al dormitorio.

Sin embargo, después de décadas de superar pruebas y tribulaciones por parte de los activistas gay, ahora somos finalmente reconocidos como un componente diverso y emocionalmente comprometido de la sociedad. Muchas relaciones homosexuales ahora sirven como modelos a seguir, dando a los hombres solteros gay la esperanza de tener una familia, un matrimonio satisfactorio y esa casa de verano que las parejas heterosexuales sólo pueden conseguir con la ayuda de un decorador de interiores.

Yuxtapuesta con estos logros que parecían casi imposibles simplemente un año atrás está la regresión general del juego de seducción del hombre gay. El uso de aplicaciones como Grindr y Scruff es una cosa (ya que ciertamente no se venden a sí mismo como sitios de citas), pero el hecho de usar el cuerpo con la esperanza de lograr una conexión emocional tiene a la mayoría de los hombres gays girando en círculos.

Hay una gran diferencia entre ser capaz de disfrutar del sexo como sólo sexo a convertirse en una muñeca inflable virtual con un trabajo diurno. La atracción física es una parte importante en el desarrollo delas relaciones más allá de lo platónico; el problema es que se ha convertido en un valor excesivamente sobrevalorado en la cultura gay. Con el fin de desarrollar una relación duradera, las características más esenciales de una persona deberían superar con creces cuestiones como el tamaño del miembro del candidato en cuestión.

Y la prueba está en la mañana después (o la falta de ella). Claro, el sexo fue genial y sus abdominales y sus brazos enormes te dieron escalofríos durante unos 20, quizás 30 minutos. Lamentablemente, su cerebro era tan hueco como su estómago y cortésmente lo acompañarás hacia a la puerta antes de que comience la repetición del último capítulo de 2 Broke Girl$. Esto está bien para el hombre que está casi tan interesado en una relación como en ir de caza con sus primos del campo. Pero, ¿cuántos hombres gays han pasado por esta fase, sólo para dejar que las costumbres de este ritual de apareamiento permanezcan en sus hábitos de citas?

El amor y el sexo están inevitablemente ligados a pesar de que las relaciones sexuales pueden aparecer en el menú como aperitivo. Durante mucho tiempo, el amor en la comunidad gay era motivo de burla, como una versión menos real y creíble del amor heterosexual. Aunque nosotros sabíamos como eran las cosas en realidad, después de un tiempo las opiniones de los demás comenzaron a sentirse como verdad. Tal vez se supuso que el verdadero amor era imposible en nuestro ambiente obsesionado con el sexo y las apariencias. Es difícil decir si esta creencia proviene de nuestras propias conclusiones o de los juicios de los demás. Pero mientras esperamos escuchar una de las sentencias más importantes en la historia del movimiento por los derechos gay de parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos, creo que nos merecemos algo más que un desfile y una palmadita en la espalda. Nos debemos a nosotros mismos el darnos la oportunidad de establecer un vínculo real con alguien sobre la base de los intereses, valores, y si podemos o no tolerar a los miembros de la familia del otro. Y sí, el sexo también.

Si el sexo es lo único que estás buscando, sigue adelante. Pero si crees estar listo para algo que vaya un poco más allá de lo físico, empieza con algunas preguntas acerca de donde se crió y qué tipo de películas le gustan mientras cenan con toda la ropa puesta. Y trata de abstenerte de pedir que te mande fotos de su verga por lo menos hasta después de haberla visto en persona.

 

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