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«A los artistas no hay que juzgarlos, hay que contemplarlos»

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Por Esteban Rico (SentidoG)

Pablo Carayani Camará se convirtió en el primer actor transformista de la Argentina en ser coronado Reina de Batería de la comparsa de un carnaval.
Pablo Carayani Camará se convirtió en el primer actor transformista de la Argentina en ser coronado Reina de Batería en un carnaval. Imágen: Mariano Encina

Pablo Carayani Camará es un artista y estilista entrerriano que este año se ha convertido en el primer actor transformista de la Argentina en ocupar el rol de Reina de Batería de una comparsa en un carnaval.

Con una carrera de actor y conductor en su provincia natal y en Buenos Aires, Pablo se dio a conocer masivamente dos años atrás cuando su programa de TV, Misión Imágen, se viralizó a través de las redes sociales, convirtiéndolo así en un icono de tintes bizarros y tomado como figura de culto por el popular grupo de Facebook, Pero qué mostra.

SentidoG tuvo la oportunidad de hablar con Pablo acerca de los inicios de su carrera, de lo que significó su coronación como Reina de Batería del Carnaval de Concordia y de cómo se convirtió en un activista por la diversidad a través de su arte.

 

¿Cómo fueron tus comienzos?

Nací en Concordia, provincia de Entre Ríos hace 25 años. Allí fue mi crianza y mi crecimiento. Fui a un colegio normal mixto, me recibí como bachiller pedagógico y en paralelo a mis estudios secundarios, comencé el profesorado de danza jazz y zapateo americano complementado con teatro, actuación y canto lírico. Finalicé mis estudios secundarios y me vine a intentar trabajar de esta vocación en Buenos Aires en el año 2006.

¿Cuál fue tu primer trabajo en Buenos Aires?

Me llamaron para un casting de nuevos talentos que se hizo en Canal 7. Era un reality show que se llamaba Aquí podemos hacerlo producido por la compañía de Pepito Cibrián y Ángel Mahler. El objetivo era, durante 8 meses, convivir en un estudio de grabación y los ganadores iban a poder debutar en el Teatro Nacional Cervantes con la opera El Jorobado de Notre Dame. Fue el puntapié inicial de mi carrera aquí en Buenos Aires, porque ya en Concordia había hecho muchísimas cosas; comedias musicales, carnavales, televisión, radio. Pero cuando vine a Buenos Aires fue el comienzo de una nueva etapa.

¿Y qué pasó con el reality de Cibrian-Mahler? ¿Quedaste seleccionado?

Sí, quedé en el reality, se habían presentado 10 mil personas y quedamos 40 artistas seleccionados y ahí comencé a trabajar para la compañía Cibrian-Mahler en forma exclusiva. Hice El jorobado de París, Las mil y una noches, El fantasma de Canterville, Drácula. También hice 4, un musical joven que fue mi debut como protagonista en calle Corrientes. Y luego hicimos giras nacionales e internacionales. Esto fue entre 2007 y 2010. Luego, hice cine y continué con muchos proyectos aquí en Buenos Aires.

¿Cuándo y por qué fue que decidiste volver a Concordia?

Luego de un tiempo de haber vivido en Buenos Aires, quise experimentar probándome ya desde otro lugar en Concordia. En el 2010 me volví a radicar allí y empecé a crear y a hacer diferentes cosas, ya que veía que aquí en Buenos Aires había mucha oferta más que demanda y mucha más competencia en mi ámbito. Así fue como encontré a Concordia como un lugar fértil y virgen para empezar a crear cosas nuevas.

¿Cuándo nació tu veta de actor transformista?

Siempre fui actor transformista en forma paralela, y desde ese lugar fui creando diferentes personajes. El más conocido es Sofía Camará que es mi alter ego con el cual compito en diferentes certámenes de belleza gay aquí y afuera. En el 2013 me eligieron como la cara visible de la Diversidad de Concordia y de la provincia de Entre Ríos y tuve la oportunidad de ir a competir a Miss Argentina Gay que fue en Córdoba Capital donde salí elegido Miss Elegancia Nacional. Y así fue que se me abrió un nuevo camino desde el arte y la cultura acompañando la diversidad, lo diferente. La idea es la de tratar de sembrar conciencia, abrir cabezas y demostrar que lo diferente no necesariamente tiene que ser chocante, sino que puede ser enmarcado en algo de cultura y educación.

¿Cómo fue que se dio tu participación en el Carnaval de Concordia este año en el lugar de Reina de Batería?

Yo bailo en los carnavales de Concordia ya hace 9 años en forma interrumpida. Lo que sucedió esta vez fue que muchas acciones se pusieron en órbita para que este año, por primera vez en la historia de la Argentina, un hombre, en este caso un actor transformista, forme parte de este certamen del carnaval local desde el lugar de Reina de Batería. Que junto con la Reina de Comparsa son las figuras más exigentes y más tradicionales y que siempre han sido encarnadas por mujeres. No había un antecedente en particular de esto mismo y fue un avance muy importante para la provincia de Entre Ríos y creo que se han hecho eco muchas otras provincias también.

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¿Te invitaron o fue idea tuya la de participar del carnaval desde este lugar?

La gente de Concordia me ha visto crecer y este año particularmente, la comparsa Bella Samba me propuso esta idea de poder unirme y llevar la actual ley vigente de diversidad a una competencia como lo es el carnaval, que es un evento tan tradicional y conservador. Lo estudié, lo analicé, me pareció que era algo de muchísima sobreexposición, que también iba a traer mucha controversia y polémica porque Concordia es una ciudad algo conservadora y tradicionalista. Pero me decidí a hacerlo porque sentí estar en el momento indicado y con una cierta madurez y un cierto compromiso con mi carrera para mostrar cosas nuevas y reinventarme. Así que acepté esta propuesta del director de la comparsa, Leonardo Contavalle, para poder utilizar esto como plataforma y vidriera para mostrar algo completamente diferente.

¿Los años anteriores en los que participaste de la comparsa también representabas un personaje femenino?

No, participaba desde mi lugar de artista como Pablo, siempre contribuyendo con algo diferente dentro de un personaje teatral, pero siempre desde el sexo masculino. Si bien mi imagen siempre fue algo ambigua y andrógina, generaba la distinción desde ese lugar estético con las prendas. Pero siempre era Pablo. Este año fue diferente y me arriesgué a expresar y a transitar un personaje para poder mostrar algo distinto y tuvo mucho logro.

¿Cuál fue la respuesta a tu participación por parte de la gente y de los medios?

Hubo gente que no estuvo a favor y hubo gente que sí estuvo a favor. Y hablo tanto de la comunidad de la ciudad de Concordia como de los diferentes medios. Si bien siento que los medios a veces tienen que ser comunicadores, también entiendo que muchos tomen partido. Acepto todas las opiniones y acepto muchísimo las criticas, siempre que sean en un marco de educación y respeto. Hubo medios que no lo aceptaron y dieron su fallo y lo respeto muchísimo. Por ahí no comparto la forma, pero acepto todas las opiniones, porque pienso que estamos en una situación libre donde se puede brindar simplemente una expresión y uno tiene que respetar esa diferencia. Y en cuanto a la gente, hubo gente de la propia comunidad gay que no estuvo de acuerdo porque sintieron que ese personaje era meramente femenino. Y en cuanto a la mayor parte de la sociedad lo aceptó, lo querían, lo esperaban y lo pedían. Y así comenzaron a entender y a reeducarse y con esto, buscar información respecto a la ley y a la diversidad.

¿Te parece importante el hecho de mostrarte como un personaje de género femenino siendo un hombre?

Pienso que un artista no tiene sexo ni género, que un artista es un vehículo para poder transitar y expresar. Y que a los artistas no hay que juzgarlos, hay que contemplarlos y quedarse con lo que te guste de ellos. Y bueno, pasó eso con la gente en Concordia, se dio esta posibilidad de haber competido en seis noches de enero y febrero con una variedad de 50 jurados que dieron el visto bueno a esta posibilidad de habernos expresado de forma diferente.

Cuando tomaste la decisión de participar, ¿te sentías protegido por el marco legal que tenemos en Argentina con las leyes de diversidad? ¿O lo hubieses hecho igual por más que no existieran las leyes?

En realidad no fue una decisión mía, fue una propuesta de otra persona que se iba a responsabilizar y a comprometer en llevar adelante el proyecto. La ley me dio un respaldo para poder impulsarme, pero si no hubiese estado la ley, desde el lugar artístico hubiésemos hecho frente. Porque considero que soy un artista y que el carnaval es un hecho artístico y que está completamente contemplado. Pero si no hubiese estado la ley, mi director lo iba a llevar adelante, porque siempre se pensó que el puesto mientras que esté cubierto, no importa si es por un hombre o una mujer. Es la persona que ellos eligen para que los represente en esa competencia. Así que, seguramente sin la ley lo íbamos a llevar adelante igual.

¿Te consideras activista de la diversidad desde tu lugar de artista?

Nací artista y he encontrado en el camino una forma de expresarme por medio de la diversidad que no me lo dio ningún otro organismo o vía social. Y el haber sido referente en el 2013 y en el 2014 de una provincia y la cara de una ciudad, me llevó indirectamente a ser un activista social por la diversidad. El año pasado fui parte de la Marcha del Orgullo Gay de Buenos Aires, y representamos a la provincia con un grupo de militancia política. Considero que en mi provincia y en mi ciudad no hay una persona referente que eduque y que pueda plasmar y traer directamente desde el gobierno una visión firme, concreta y con ganas de proyectar. Así que es un poco la responsabilidad que me dieron. Y hoy es una prioridad, no es una opción. Son cosas que van de la mano, no van separadas. Pienso que la comunidad gay es un ámbito amplio pero en un entorno pequeño. Entonces, si no nos conocemos y si no nos brindamos a nosotros mismos, nadie más lo va a hacer.

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