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La orientación sexual es todavía un tabú dentro de la oficina

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Fuente: La Nación (Argentina)

A pesar de los avances culturales y legislativos, gays, lesbianas y trans sufren discriminación.
A pesar de los avances culturales y legislativos, gays, lesbianas y trans sufren discriminación.

En 2011, Daniel trabajaba en el supermercado mayorista de Chacarita. Era considerado -según cuenta- un trabajador ejemplar. Pero todo cambió cuando decidió publicar en Facebook que estaba de novio con el repositor Joel Hurtado y una persona que trabajaba con él vio su relación en la red social, según relató en una entrevista.

«A partir de que mi condición sexual y relación sentimental fue de conocimiento entre los trabajadores y jefes de la empresa, pasé de ser un trabajador ejemplar a ser un mal empleado que no rendía, que no cumplía y era mal compañero«, denunció entonces. Fue despedido en agosto de ese año. Según la empresa, las razones fueron ausencias reiteradas.

Casi un año después, en diciembre de 2012, Carina y Soledad se casaron. Fue todo un evento publicitario en Córdoba: Carina Villaroel era la primera agente de la policía en contraer matrimonio igualitario. Pero el embarazo complejo de su pareja -por el que reclamó sin suerte licencia por maternidad- la hizo faltar reiteradas veces. En febrero de este año fue despedida. Ella denunció que fue porque es lesbiana y buscó ser madre. «Los días en la dependencia se tornaron cada vez peores, me hacían trabajar los sábados para compensar las inasistencias y empecé a sentir que me desplazaban por mi condición», dijo en una entrevista con Clarín. En la policía afirmaron entonces que no la echaron por su vida privada, sino que su pase a disponibilidad era «una medida preventiva que la ley prevé cuando hay abandono de servicio».

La diversidad, virtud proclamada como bandera universal en el mundo de las organizaciones, parece en muchos casos puramente declamativa.

Y eso no es sólo un problema en la Argentina. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció la semana última que firmará un decreto que prohibirá a contratistas federales despedir o contratar a empleados sobre la base de su orientación sexual o identidad de género.

Pese al avance de los derechos sobre diversidad sexual durante el kirchnerismo en el país, el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi) recibió cientos de denuncias. Según contaron a LA NACION, entre 2012 y 2014 se registraron 103 por discriminación en el ámbito laboral por orientación sexual. Los problemas incluyen tanto al sector privado como al público (nacional, provincial y municipal), y aparecen en casi todo el país, pero fundamentalmente se denuncian en Buenos Aires y la ciudad.

En muchas empresas aparece un doble estándar. A pesar de la venta marketinera de una apertura organizacional por una mayor diversidad, el tema continúa siendo tabú y se tolera sólo porque es «políticamente correcto», según cuenta un importante directivo de una multinacional. «Aún hoy se siguen manejando en los pasillos de manera muy discriminatoria.» El empresario estima que «la mirada al interior de la corporación es poco tolerante».

Otro importante hombre de negocios afirma que un gerente de Recursos Humanos ya no se plantea si una persona puede o no ingresar a una compañía por su orientación sexual. «Es es muy retrógrado», estima. No obstante asegura: «En la mesa chica, donde se mira el desarrollo de una carrera, hay compañías que lamentablemente miran estas cosas«.

Ambos empresarios coinciden en que, sin embargo, hubo cambios positivos desde los 90, sobre todo aquellos que implican la mirada sobre la diversidad que traen las nuevas generaciones. «Las personas de más de 40 años suelen ocultar que son gay. Esto es algo que ya no hacen los más jóvenes«, afirma uno de ellos.

En el mundo de la empresa se animan incluso a clasificar la economía por sectores más integradores (ejemplifican con las aerolíneas) y los menos tolerantes (como el petróleo o la industria pesada). «Al final, todo depende de la apertura de mente que tenga el líder», dice uno de los empresarios que habló en estricto off the record sobre el tema.

«En general, la situación actual es mejor, aunque no perfecta», estima Rafael Freda, presidente de la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina. «Mi experiencia fue mucho peor. Yo tuve graves problemas de desarrollo profesional», cuenta el hombre de 65 años que festeja el impulso que el Gobierno le dio a la actual visibililidad con el debate sobre el matrimonio igualitario, lo que produjo una mayor aceptación social.

«Si bien tenemos un importante avance legislativo ampliatorio de derechos, aún continúan existiendo prejuicios que dificultan su total concreción«, confirma a LA NACION Matilde Garuti, responsable del Área Trabajo y Diversidad Sexual del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Garuti estima que, en lo que respecta al ámbito laboral, aparecen dos grupos: aquellos que encuentran dificultad para acceder al trabajo (mayoritariamente personas trans) y quienes sí tienen trabajo (gays y lesbianas), pero que «aún continúan viviendo situaciones de segregación en el mismo debido a los prejuicios existentes».

Para intentar mejorar esta situación, el ministerio conformó días atrás la Intersindical por la Diversidad Sexual, donde cerca de 60 sindicatos promoverán la inclusión de cláusulas contra la discriminación en sus convenios colectivos. Además en Trabajo comenzaron charlas con empresas para lograr un compromiso de los directivos e impulsar buenas prácticas. La idea es que el relato de las organizaciones se convierta en realidad.

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