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«La visibilidad de nuestra comunidad no debe tener banderas políticas»

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SentidoG

Arturo Lodetti, conductor del programa radial Latitud Gay, cerró una temporada de su ciclo el pasado 30 de julio.
Arturo Lodetti, conductor del programa radial Latitud Gay, cerró una temporada de su ciclo el pasado 30 de julio.

Arturo Lodetti es un actor, director de teatro, artista plástico y comunicador argentino que durante el último año tuvo en el aire el programa radial Latitud Gay transmitido por Radio Sentidos. La emisión llegó a su fin el pasado miércoles 30 de julio, aunque su creador promete un pronto regreso.

El programa tiene como labor difundir información referente a la comunidad gay de Latinoamérica y el mundo, con invitados en el estudio o por vía telefónica del ámbito del espectáculo, del activismo y empresarial en relación con lo LGBT.

En la última emisión de Latitud Gay, SentidoG tuvo la oportunidad de poner a Arturo del otro lado y de someterlo a un cuestionario acerca de sus opiniones sobre el periodismo LGBT, su experiencia como hombre gay durante los años de la dictadura militar y sus proyectos a futuro.

 

La consigna de tu programa es que tus oyentes te cuenten cómo fue su salida del clóset ¿Cómo fue la tuya?

La primera persona a la que le dije que era gay fue a mi mamá. No fue una buena reacción por cierto. Fue doloroso, pero después las cosas se fueron acomodando. La energía familiar fluyó y permaneció el amor. Pero nunca salí por la calle ocultando mi homosexualidad. Nunca fingí ni mucho menos, siempre lo hablé con naturalidad y la gente lo tomó de esa forma y por consecuencia me aceptaron tal como soy. Nunca tuve que decir “les aviso que soy gay”, porque soy una persona que comparto todo.

¿Tuviste alguna reacción negativa a causa de tu orientación sexual?

En la época del proceso, a principios de los 80, trabajaba en una empresa donde se corría el rumor de que yo era homosexual. Entonces, como yo siempre fui de ir al frente, hablé con el dueño y le dije: «yo soy homosexual, ¿hay algún problema?» A lo que él respondió: «si, no se cuál es el problema, pero te tenes que ir». Y tuve que renunciar. En esa época no había INADI, no había nada. En esos años decir que eras homosexual era muy complicado, porque las relaciones que teníamos eran muy clandestinas. Nadie salía por la calle de la mano como se puede ver ahora, era muy difícil.

¿Cómo hacías para conocer chicos en esa época?

Había todo un código en la calle para conocer a alguien. En Avenida Santa Fe había dos veredas, una era más gay que la otra. Antes Santa Fe era mano única, entonces la mano donde paraban los colectivos era la más gay. Porque lo que hacíamos era fingir que esperábamos el colectivo para conocer a alguien. Había un código de miradas para que el otro se acerque. Cuando conocías a alguien, te pasabas a la otra vereda para charlar tranquilo. Como había mucho problema con la policía, lo primero que teníamos que hacer era presentarnos y en dos minutos inventar una historia de dónde nos conocíamos, porque si nos paraba la policía, nos separaba y nos preguntaba qué sabíamos del otro. Un dato que no coincidiera y nos metían a los dos presos. Yirar, o conocer a alguien en la calle era muy difícil. No es como ahora que agarras el Facebook y tenes a cuarenta en espera. Era muy complicado, había que tener mucha audacia.

¿Había lugares específicos para conocer gente?

Había fiestas privadas que se hacían en boliches los días de semana, generalmente en el conurbano. Cerraban el boliche para hacer fiestas gays. También había un sauna del que era dueño un policía y ahí íbamos a conocer gente.

Desde tu profesión, ¿cómo fue que te empezaste a meter en el ámbito LGBT?

Yo escuchaba una radio que se llamaba AG Radio y a raíz de participar como oyente, un día me llamó el dueño para que hiciera un programa y así nació Varieté de Sensaciones en el año 2009. Y a partir de ese momento me hice más visible y más activista, desde mi lugar.

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¿Cómo nació Latitud Gay?

Yo veía que en los medios no había y no hay aún ningún programa de TV ni de radio que hable de la comunidad LGBT sin estar alineado con ninguna bandera política. Porque hay programas que hablan de la comunidad pero están encolumnados políticamente. Para mí no son representativos, porque si yo me encolumno en una tendencia, dejo afuera a un montón de gente. Entonces yo quería que hubiera un programa que fuera un lugar de libertad, donde todos se pudieran expresar. Y creo que lo logré, porque toda la gente que pasó por acá expresó con libertad lo que quiso, sin censura previa. Y espero volver a la radio a seguir con esta tarea.

Contanos alguna anécdota de algo que te haya sucedido haciendo el programa

Tener un invitado que no te venga. Alguien apalabrado, chequeado, controlado y que no venga. Me pasó con un artista folclórico que tiene que ver con el mundo LGBT. Lo gracioso fue que la persona que me contactó me dijo que estaba todo perfecto y al final esta persona no vino.

¿Y cómo lo resolviste al momento de salir al aire?

Yo siempre tengo un backup de cosas de las que puedo hablar cuando preparo el programa, así que no tuve ningún inconveniente.

¿Cómo describirías al periodismo LGBT de este momento, tanto a nivel local como global?

A nivel local creo que hay gente que trabaja muy seriamente, como en el caso de ustedes, que chequean e investigan antes de publicar la noticia. Y hay otros periodistas que están comprometidos políticamente. Entonces se hace difícil a veces. Creo que estamos en un momento en el cual necesitamos que la visibilización de nuestra comunidad no tenga banderas políticas. Es muy difícil porque la gente confunde las cosas. Lo mismo pasa con la gente que ve un chico afeminado y cree que todos somos iguales. O ve una chica muy masculina y cree que todas las chicas gays son iguales. Creo que tomando eso como paralelismo, un periodista que está debajo de una bandera política no puede respresentar a un movimiento como es el LGBT. Puede consignar una noticia como debe ser y luego sí dar su visión política si quiere. De esa forma quedan las dos cosas diferenciadas, pero lamentablemente no es así. Esto a nivel local. Y a nivel mundial, creo que hay una mayor conciencia de lo que significa la visibilización del movimiento. Hay un mayor compromiso. Primero está el movimiento y después vienen los intereses personales.

¿Te parece que hay más compromiso con la visibilidad de parte de la comunidad LGBT en general?

Depende de los países y la forma de ser de cada uno. Creo que en EE.UU a veces se van de mambo, porque te miran mal y les haces un juicio. Pero eso tiene que ver con la idiosincrasia del país. Es todo lo contrario a lo que pasa acá. Se puede poner a una persona que haga una caricatura de un gay en un medio y nadie dice nada. Ni siquiera las organizaciones que se supone que nos representan. Debería haber una mayor presencia en los medios, no solamente para figurar, sino para garantizar una representación fiel de nuestra comunidad. Que no haya una chica lesbiana porque es el morbo de un heterosexual. Que sea una escena de dos chicas lesbianas porque se aman o lo que sea, pero que exista una autenticidad en eso. Igual que cuando se presenta un personaje gay. Que no sea un momento de pasión porque el otro estaba borracho… Somos personas comunes y corrientes. Entonces creo que esas organizaciones deben defender más ese tipo de visibilización.

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¿Qué medios LGBT seguís de acá o de afuera?

De acá, principalmente a ustedes. Ahora empezó Gaytips, que es un magazine bastante interesante y que está bueno, está muy bien nutrido. Y de afuera, Universo Gay, Orbita Gay, AmbienteG, Radio Diversia de Colombia. También muchos de Brasil, Chile y Uruguay. Sigo a medios de todos los países, estoy suscripto a casi todos.

Contanos acerca de tus proyectos a futuro

Ahora la radio la pongo en pausa por un tiempo hasta que pueda volver. Me voy a dedicar más que nada a desarrollar un negocio que tiene que ver con algo personal pero que no tiene nada que ver con los medios. Aprovecho para aclarar que el programa sale del aire por una cuestión económica y no por un problema con la radio, que me dio la oportunidad de desarrollar este y otros proyectos con total libertad. Aprovecho para agradecer al dueño de la radio, Gustavo Eppel, la gentileza, la buena onda y la predisposición de poner un medio al servicio de una persona que no es conocida y que hable del movimiento LGBT. Por eso le dan premios, porque es una persona que tiene visión empresaria, pero que también tiene compromiso y se juega. En breve, cuando sea el momento oportuno, volveremos.

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