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Teatro: Viejo, solo y puto

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Por Leandro Fogliatti (SentidoG)

“Viejo, solo y puto”, viernes, 21 hs, en el Beckett Teatro. (Imagen: Facebook/ Viejo, solo y puto).
“Viejo, solo y puto”, viernes, 21 hs, en el Beckett Teatro. (Imagen: Facebook/ Viejo, solo y puto).

 

A no engañarse; poco tiene que ver el título de esta obra con las desventuras de un señor caído en desgracia.

Pasa la medianoche y Evaristo se encuentra a cargo de la farmacia (de turno) que ayuda a atender a su hermano Daniel, en Wilde (Buenos Aires). Lo acompañan Sandra, Yuliana y Carlos. Ha ocurrido algo. Una de las chicas, Yuliana, tuvo un accidente. Cayó en una zanja, se golpeó, se cortó. No es tan grave. Pero la vemos aparecer sin peluca, con el maquillaje mal retocado, las ropas desprolijas y un caminar entorpecido por el dolor. El accidente inflama sus rasgos masculinos. Su expresión de mujer ha sido malograda, anticipando la decadencia que descubriremos a lo largo de la obra.

El grupo espera a que la madrugada avance, porque después van a bailar al “Mágico”, lo que se adivina como un pequeño paraíso de cumbia y olvido. Mientras tanto, han pedido pizza y toman cerveza. Y en eso llega Daniel, con un bolso: se ha ido de su hogar, se está separando de su mujer. El aguante en el depósito de la farmacia, un laberinto de estantes de medicamentos que estratégicamente complejizan el espacio escénico, es la excusa para retratar a estos personajes y sus vínculos, dominados por una tensión que se instala desde el primer minuto de la obra y que se irá incrementando hasta estallar con furia animal.

Puede decirse que son personajes incompletos, mutilados en sus aspiraciones y deseos. Peligrosos. Evaristo no pasó de segundo grado y sobrevive a la sombra de su hermano menor, recientemente recibido de Doctor en Farmacia y Bioquímica. Sin embargo, Daniel no puede disfrutar de su logro universitario, empañado por la crisis con su pareja y un entorno que parece agobiarlo. Con chapa de visitador médico, Carlos («Pajarito») administra sospechosamente las drogas de los laboratorios que representa. Sandra y Yuliana hacen la calle, “protegidas” por Carlos y Evaristo (sus novios, sus hombres, sus machos, sus cafiolos…), quienes se adueñan de sus cuerpos trans para experimentar a su antojo con cócteles de hormonas, en dosis orales e inyectables, y a cuenta de la farmacia. Así, sus relaciones se van definiendo por un sistema de favores, deudas y sometimientos.

“Viejo, solo y puto” es una obra cruda, desoladora, que no titubea en provocar al espectador sin pedirle permiso ni disculpas. Con la dirección de Sergio Boris, los actores Patricio Aramburu, Marcelo Ferrari, Darío Guersenzvaig, Federico Liss y David Rubinstein conforman un grupo de excelente nivel escénico, que encarnan eficazmente la existencia berreta y desesperanzada que el título expresa en humillante síntesis.

Viejo, solo y puto. Dirección: Sergio Boris.
Elenco: Patricio Aramburu, Marcelo Ferrari, Darío Guersenzvaig, Federico Liss y David Rubinstein.
Beckett Teatro (Guardia Vieja 3556), Viernes – 21 hs.
https://www.facebook.com/viejosoloyputo

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