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El cine convierte en estrella a primer futbolista transexual de la historia

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Johnny ‘Jaiyah’ Saelua, primer futbolista transexual de toda la historia, se encuentra en plena promoción del documental sobre Samoa Americana, la peor selección del mundo.

Fuente: El Confidencial

Johnny ‘Jaiyah’ Saelua, primer futbolista transexual de toda la historia, se encuentra en plena promoción del documental sobre Samoa Americana, la peor selección del mundo.
Johnny ‘Jaiyah’ Saelua, primer futbolista transexual de toda la historia, se encuentra en plena promoción del documental sobre Samoa Americana, la peor selección del mundo.

Es muy probable que el planeta fútbol no hubiera tenido noticias de Johnny Saelua de no mediar la alocada idea de un par de cineastas ingleses, Mike Brett y Steve Jamison, de pegarle la vuelta al globo terráqueo para contar en un documental las andanzas de Samoa Americana, a la sazón la peor selección del mundo allá por 2011, en su camino hacia el Mundial de Brasil.

El impredecible carácter del deporte rey les procuró un guión totalmente en las antípodas de lo que esperaban. El primer triunfo del combinado polinesio en partido oficial frente a Tonga, luego de 30 derrotas consecutivas y 229 goles encajados (entre ellos los 31 que le endosó Australia en 2001, récord absoluto en un partido auspiciado por la FIFA), catapultaron a Saelua a ocupar el papel estelar de ‘Next goal wins’ (El que marque, gana) por su condición de primer transexual en disputar un partido completo de eliminatorias mundialistas.

Johnny, o mejor dicho, Jaiyah, su nombre femenino y por el que es conocido en ese pequeño archipiélago bajo bandera de los Estados Unidos desde 1951, es el gran reclamo de la gira que Brett y Jamison están realizando por los principales festivales de cine del mundo promocionando la alucinante intrahistoria que rodeó a aquel ya legendario triunfo.

 

Notables pectorales y taconazos con plataforma

Ataviada para la ocasión con trajes ajustados, que resaltan sus ya notables pectorales y taconazos con plataforma, quien fuera elegido mejor jugador del mismo tras dar una asistencia de gol y salvar el empate tongano sobre la línea en el minuto final, se ha metido en el bolsillo con su nobleza y simpatía al público de Sidney, Nueva York, Londres o París, su más reciente parada.

Aunque un error de cálculo hormonal le llevara a nacer varón, Jaiyah luce con donaire su condición de ‘fa’afafine’, calificativo con el que definen en la cultura polinesia al ‘tercer sexo’, de larga tradición y sumamente respetado al otro lado de la línea del tiempo.

No me hace mucha gracia usar la palabra transexual porque genera una serie de estereotipos negativos, al contrario que sucede con el término ‘fa’afafine’ en mi tierra. Allí, de hecho, somos unos cuantos los que jugamos al fútbol de manera semiprofesional, y bastante bien por cierto”, cuenta Saelua a El Confidencial.

Lleva 15 de sus 26 años nadando contra corriente en la nación más diminuta de cuantas conforman la gran familia de la FIFA (apenas 60.000 habitantes), donde el fútbol americano y el béisbol se reparten el ‘bacalao’. Bueno, no todo. Recalca que “a los ‘fa’afafines’ nos encanta el soccer, mucho menos violento que el football. Y la mayoría jugamos de defensas. Puede que corramos como chicas, pero por lo demás, nos comportamos como hombres. Cuando estoy jugando, dejo a un lado todo lo relacionado con mi sexualidad y me convierto en futbolista. No soy una mujer, ni un transexual, ni tan siquiera la amiga de un ‘fa’afafine’ que juega con el rival; soy simplemente un jugador con un objetivo: ganar”.

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Nivel de hormonas masculinas

Saelua no desaprovecha un solo segundo de su viaje equinoccial por las grandes urbes de occidente para enarbolar la bandera de la igualdad de oportunidades para quienes, como ella, luchan a diario por defender el universo hermafrodita. “La homofobia o transfobia”, explica, “está aún demasiado enquistada en muchas sociedades. A mí me tocó padecerla cuando me trasladé a Hawai y probé con el equipo de fútbol de la universidad. Estando en el vestuario, el entrenador me llamó y me pidió que me fuera porque mi presencia iba a incomodar al resto de jugadores. Por suerte, algo así nunca me pasó en Samoa”.

Tanto es así que sus compañeros de selección le pidieron que pospusiera su decisión de cambiar definitivamente de sexo hasta fines de este año y así poder disputar las eliminatorias de Oceanía para Rusia 2018, los Juegos del Pacífico y el Preolímpico. Mientras su nivel de hormonas masculinas no vulnere la normativa establecida para tal efecto por la FIFA, seguirá siendo la estrella del combinado polinesio, lo que le permitirá alargar unos meses más una carrera deportiva que tocará a su fin el día que sea totalmente una mujer.

 

Fan de Cristiano Ronaldo

La honestidad y respeto por el fair-play del zaguero polinesio le impiden plantearse jugar en un campeonato femenino. “No sería justo porque, aunque cambie de sexo, seguiré teniendo más fuerza que una mujer normal y las demás jugadoras estarían en desventaja jugando contra mí”, reconoce con cierto pesar, ya que le tira más la manera que tienen las chicas de concebir el juego.

“Cuando estoy frente al televisor, prefiero ver fútbol femenino porque es más técnico e imaginativo. Me fascina el estilo y la forma de jugar de algunas mujeres. Son incluso mejores que muchos hombres. Mi favorita es la delantera estadounidense Abby Wambach. De los hombres, en mi posición mi referente es John Terry, pero también me gusta mucho Cristiano Ronaldo. Es un placer verle en acción”, asegura.

No cree que su vida vaya a cambiar demasiado el día que Johnny dé paso definitivamente a Jaiyah, aunque le fastidia no poder seguir acumulando internacionalidades con Samoa Americana. Eso sí, su intención es la de seguir ligado al deporte que le ha hecho famoso a través de la gran pantalla. Y lo hará, dice, “para desterrar de él la discriminación y la homofobia”.

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