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Javiera Mena: «No me gustaría ser considerada un ícono gay, pero lo soy»

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La cantante chilena está en España presentando su disco "Otra era". Será una de las protagonistas del festival La Mar de Músicas de Cartagena.

Fuente: EFE

La cantante chilena está en España presentando su disco "Otra era". Será una de las protagonistas del festival La Mar de Músicas de Cartagena.
La cantante chilena está en España presentando su disco «Otra era». Será una de las protagonistas del festival La Mar de Músicas de Cartagena.

Javiera Mena, destacada embajadora de la refrescante ola de pop alternativo latinoamericano, sobre todo de la pujante música chilena, aborda en «Otra era» (2014), su cuarto disco, sin ambages pero con muchas ganas de bailar, el tema de la pasión amorosa y del sexo lésbico.

«Veo otros músicos homosexuales en la historia de los que se destacó su condición sexual en algún momento puntual. Pero al final quedaron sus canciones y su energía. Eso es lo que yo quiero. No me considero una abanderada ni mi música es de protesta. Solo habla de amor y he querido ser honesta. No me gustaría ser considerada un icono gay, pero lo soy«, reconoce la artista en una charla con Efe en Madrid.

Su última producción, cuyo título se refiere a «la alucinación que provoca el amor, capaz de desplazarte a otros tiempos», es su tercer disco de estudio tras «Esquemas juveniles» (2006) y «Mena» (2010) y llega justo después del álbum de rarezas «Primeras composiciones 2000-2003» (2013).

Desde la misma portada, en la que su autora posa con el pecho descubierto, queda claro el componente erótico y carnal, con cortes como el lúbrico «Los olores de tu alma».

«Sigue sonrojando todavía a muchas personas hablar de sexo, cuando es lo más natural y uno de los grandes motores de la humanidad. Los lugares más intensos de la pasión, de la música y la poesía van hacia allí y estamos en un momento en que las cosas se dicen muy directamente», opina.

Nunca hubo armarios en la vida de Mena (Santiago de Chile, 1983), que en una publicación de su país quiso despejar cualquier atisbo de habladuría haciendo pública una orientación que ya estaba expuesta en «Espada», el primer single de «Otra era», celebrada por gran parte de la prensa especializada como una de las mejores canciones del año.

«Juro que en un comienzo partió de algo no sexual, pero cuando leí la canción vi que se iba para ese lado. Me gustaba el gracioso doble sentido, aunque también es una canción seria, porque habla de una pasión casi dolorosa», cuenta.

Por si quedaba alguna duda, el estupendo videoclip se ocupó de despejarlas todas. «La canción es muy sexual y quería hablar de eso al trasladarlo a imágenes. Está obviamente inspirada en el amor lésbico, porque yo soy homosexual. Lo raro sería que saliera con un chico», explica la artista, que antepone la sinceridad a cualquier otra razón.

Afirma que nunca ha sentido que se le cerraran puertas por su doble condición de mujer y lesbiana. «Mi carrera ha seguido avanzando y la siento de forma superpositiva», asegura.

«Superfanática» de Kylie Minogue, gusta además de «rebuscar en cajones» todo tipo de rarezas antiguas y de reivindicar músicas que, en su opinión, «nunca han muerto». Así, en «Otra era» traza un combinado de electropop, música tropical, R&B e italodisco al estilo Giorgio Moroder.

Muchos más bailable que sus producciones anteriores, ahora es cuando mejor se encuentra en los escenarios. Acompañada del grupo de baile catalán Les Filles Follen y provista de sus sintetizadores y de su ordenador.»La música sale de mí y de mis máquinas», añade».

Ya en el verano boreal, será una de las protagonistas del festival La Mar de Músicas de Cartagena (Murcia), que en esta edición versa sobre su país. Ana Tijoux, Astro, Francisca Valenzuela o Gepe son algunos de los compatriotas que dejarán prueba de la revolución musical que, aparentemente, experimenta en los últimos años este país.

«La historia ha sido injusta con Chile. Antes ya había cosas de calidad, pero no había internet y nosotros andábamos ahí detrás de los Andes. Lo mismo pasó con Latinoamérica, considerado por muchos como tercer mundo, a espaldas del primer mundo, que es donde supuestamente suceden las cosas», lamenta Mena.

Ella, que se siente «muy beneficiada» por el lugar donde nació y por las conexiones que brotaron a partir de la irrupción de internet, se siente muy vinculada a sus raíces, a pesar del barniz moderno de su música.

«Me inspiró mucho el sur de Chile, estar entre grandes bosques y bajo las estrellas, en plena naturaleza virgen, algo que aquí en Europa me cuesta encontrar. Tengo antepasados mapuches y creo que heredé esa conexión mística, un poco astral, que se nota en mi arte», defiende Mena.

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