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«Clarín es parte de la homofobia que nos vulnera»

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"El periodismo que sitúa la homosexualidad como algo atípico también nos mata" por Lucas Gutiérrez.

Por Lucas Gutiérrez

"El periodismo que sitúa la homosexualidad como algo atípico también nos mata" por Lucas Gutiérrez.
«El periodismo que sitúa la homosexualidad como algo atípico también nos mata» por Lucas Gutiérrez.

19 de enero de 2016 y Clarín habla del amor homosexual. Claro… habla de este, del “otro” amor. El que no es entre mamá y papá, el que zoologizan y exhiben como fetiche de moda, divertimento y particularidad. Jamás cómo algo “normal”. Claro que la “normalidad” de Clarín es algo que yo jamás querría para mi vida. Esa “normalidad” tiene mucho tufo a muerto. El peligro de pensar que “toleran” cuando en realidad no necesitamos que nadie nos “tolere”, y mucho menos Clarín.

“Blanquearon”, dicen. Claro, lo bueno lo sano y público es blanco. No tiene ningún otro color que demonice esto que pasa. Si lo “blanqueamos” es bueno. Entonces, que Clarín sepa que yo “marronéo” mi pene cuando lo meto en un culo. Que yo “rojéo” mi boca de tanto chapar con el pibe que me gusta. Qué se sepa que mi cuerpo es un arco iris de colores abyectos.

“Confesado”, dicen. Pero para que haya confesión primero tiene que haber pecado, y ¿cuál es el pecado acá? El pecado torta. Pero calmen al mundo, que estas dos anormales luego de blanquear ahora confiesan. Que el Santo Padre las perdone y la Santa Madre las tijeretee en Santa Unión. Todo tiene que estar sometido al régimen eclesiástico. Sino, seguirá siendo pecado.

“La noticia causó más impacto, al mostrarse juntas por primera vez en público”, dicen. ¿Impacto de ver dos tortas con diferencia de edad? Ay ay ay Clarín… A mí me impacta la realidad socioeconómica del país y vos eso no lo mostrás. Se sorprenden que las pecadoras se muestren juntas y en público… A veces siento que este diario debería estar escrito en arameo para estar más cerca de sus conceptos.

Porque sépanlo, esto es “amor homosexual”. Para el gran diario argentino no hay amor entre personas si estas son del mismo género, ahí mismo deja de ser “amor” para ser “homosexual”.

“Revelar públicamente su elección sexual”, dicen. Y sí, llega un momento en la vida de todo anormal donde antes de pintar de blanco su perversión y de confesar ante la Santa Iglesia de todas las canalladas eso que somos, mucho antes de eso, entramos a un cuarto y “elegimos” cómo amaremos de ahí en adelante. Y ahí unx se queda toda la vida, jamás fluye, jamás dialoga con su deseo. No. Se elige lo que somos y claro, luego se blanquea, se confiesa y hasta se muestra en público.

El “gran diario argentino” hace gala acá de una de las tantas cualidades del periodismo actual, jugar a esa “tolerancia” con lo LGBT enunciándolo desde la estigmatización. En sus cabezas blancas, ABC1 y “normales”, ellos creen que están colaborando a la inclusión seguramente. Pero no. Lo que hacen es perpetuar estereotipos, estigmas, sectorizan y acotan (encierran) en sus jaulas católicas y moralistas a lxs distintxs para exhibirlos en esta zoologización con vaho a tolerancia. Del que tolera (soporta, aguanta, se reprime las ganas de reprimir) todo eso distinto a su normalidad.

Notas como esta inundan día a día los medios. Notas como estas nos engloban en lo abyecto, y ¿saben qué? Lo agradezco. Porque yo jamás quiero pertenecer a esa “normalidad” de la que habla Clarín. Pero el problema es que esto crea odio, diferencias, nos para en distintas veredas. ¿De quién? De los que luego nos van a cargar, criticar, despedir, discriminar y hasta matar. Este periodismo no naturaliza, sino que encierra en jaulitas de putos y de tortas y de travas y de bi y de otredad ajena a esa normalidad a la que no queremos pertenecer (al menos yo). Pero por no pertenecer a ese mundo que ellos escriben, nos matan. Y a veces la muerte aparece como un desprecio, una falta de encontrar laburo, una madre que no se enorgullece de quién sos, y tanto más.

Otra vez, Clarín es parte de la homofobia que nos vulnera.

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