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(me llamo) Sebastián: cantándole a la honestidad

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(me llamo) Sebastián: honestidad a pelo que entra profunda en los pliegues del alma, más profundo que la piel, más infeccioso que una puteada, viral como ETS y placentero como masturbación frente a la webcam.

Por Lucas Gutiérrez

(me llamo) Sebastián: honestidad a pelo que entra profunda en los pliegues del alma, más profundo que la piel, más infeccioso que una puteada, viral como ETS y placentero como masturbación frente a la webcam.
(me llamo) Sebastián: honestidad a pelo que entra profunda en los pliegues del alma, más profundo que la piel, más infeccioso que una puteada, viral como ETS y placentero como masturbación frente a la webcam.

Se llama Sebastián y su nombre es una perfo, los paréntesis abrazan a veces el (me llamo) y otras veces a él, siempre algo queda afuera y algo encerrado. El Seba es un cantautor y performer chileno. Su música tiene una dulzura y melancolía autobiográfica a la que muchxs podemos abrazar. Con una cadencia algo triste abraza e interpela furiosamente sin caer en redundancia.

(Me llamo) Sebastián propone un mundo de preguntas agridulces, un videojuego multiplayer para vivir muchos niveles de sensaciones.

1. Player Seba. Start.

Un padre con pasión por meter al Seba en estas academias de talentos dónde lo marketinero supera al arte es el inicio de esta historia. En estas le pedían que no fuese tan gay, ni tan gordo, porque claro, la industria tiene demandas, no acepta originalidades. Sebastián cuenta que él perseguía ese momento de ser músico, la instancia del concierto, sentía que cuando cantaba en público la gente lo escuchaba, no había que defenderse, solo cantar. Se lo escucha hablar y es casi como si la música fuese una Carta Clow que activada lo empodera, como si este talento fuese su transformación a una Sailor Scout.

Pero lo que él tenía (era) no agradaba ni a la industria ni a la violenta calle. Así empezaron a nacer las marcas que surcan el alma de este cantautor. Humillaciones y rechazo que hoy se plasman en una discografía personal que según Wikipedia comenzó en 2010 con ‘Salvador’.

2. Activista de la honestidad

Cada vez que Sebastián habla de sí mismo como artista, se ríe, inclina y sacude un poco la cabeza, como quien no se la quiere creer. Más adelante explica que siempre tuvo problemas con la autoridad, quizás ese gesto al hablar de “artista” sea una pequeña rebelión ante la etiqueta impuesta, o capaz solo sea algo de vergüenza.

-¿A quienes repudias?

-Mmmm no sé. Supongo que a nadie. A mí mismo, a veces.

Si le preguntas si se considera activista, te pregunta con ese musical fraseo chileno: “¿Qué es un activista para ti?. No me quiero autoproclamar como una bandera política de algo, mi lucha tiene que ver con la honestidad y con aceptarse como uno es; si eso representa más gente y más gente levanta esa bandera conmigo es bacán porque nos encontramos todos”, responde. Y dentro de ese aceptarse también hay mucho dolor, porque su música habla de alguien que se mira y a veces no está satisfecho. Una brutal sinceridad que nos personifica. Porque eso es (me llamo) Sebastián: honestidad a pelo que entra profunda en los pliegues del alma, más profundo que la piel, más infeccioso que una puteada, viral como ETS y placentero como masturbación frente a la webcam.

Obviamente los medios lo llaman “artista gay”, ante esto Sebastián dice que él no se siente para nada avergonzado de ser un hombre al que le gustan otros hombres, y que si gracias a esta etiqueta más gente llega a su música está genial. “Yo hago arte (o supongo algo así) y creo que por eso tengo que estar con la gente, no por una bandera, no por específicamente una institución, mientras una causa me haga sentido obviamente que voy a estar ahí, que voy a hablar de eso en mis conciertos, pero tiene que ver con mis convicciones como artista”

3. Homonorma

Cuenta que siempre se sintió excluido, por ser gordo, por ser gay, y de repente dentro del mismo ambiente gay también siente ese rechazo. “Me interesan cosas que a la mayoría de los gays no les interesa o es difícil encontrar a otros que le gustan cosas parecidas. La mayoría es de la onda del gimnasio, de los músculos, hay organizaciones q solamente buscan el matrimonio igualitario, yo pienso que está bien que la gente quiera casarse pero creo que la idea del matrimonio está basada en algo religioso desde el inicio, ¿por qué yo como ser humano inteligente voy a querer abrazar la idea del matrimonio que tiene una raíz en la religión que es una cosa que ha oprimido al hombre siempre? Solamente siento que soy más disidente dentro del grupo de los gays, soy muy preguntón, cuando hay cosas que no me cierran prefiero cuestionarlas en vez de solo apoyarlas”, explica el cantante de temas como ‘<3’ donde pide que nadie nos explique cómo vivir el amor (vi-vir-el- a-moOHr).

El poliamor y las maneras no tradicionales de amar es otro de los tópicos de sus canciones. “Tampoco estoy tratando de convencer a la gente de vivir de una forma distinta, solamente puedo recitar de las experiencias que a mí me tocan. Desde muy chico sentí que la monogamia era muy rara entonces no puedo hacer canciones que no sean de las experiencias que tengo”, cuenta mientras también abre a que cada persona lo interpreta como desea. Es así que quizás un tema que partió de su experiencia con más de un pololo (novio) para otra persona sea sobre liberar el corazón y amar más libremente, y está perfecto que así sea. El Seba se abre e invita.

Me-Llamo-Sebastián-La-Fiesta-videoclip

4. Marcados por el peligro

En los videos de (me llamo) Sebastián se lo puede ver a él como performer, intérprete, posicionando una imagen y un lenguaje que plasma arte, fandom y estilo propio. Pero con ´Hijos del peligro’, su último corte, decidieron que esta vez había que hablar de todxs. La violencia, la intolerancia, son problemas que nos tocan a todas y todos, no solo a la comunidad gay, “las canciones son luchas de todos al final”.

Este video creado por ‘Niña Niño’ y dedicado a todos lo que hemos sido marcados, se une al arsenal de mensajes que rezan sin religión y con total potencia las canciones de este chileno. Fue rodado en una disco local e icónica, Bal Le Duc, nos trae rostros y rasgos del lugar, nada de europeizados para el marketing. Mientras el planeta entero se horroriza por la tragedia de Orlando, acá se adhiere al espanto (y furia e indignación) y se clama que son muchas las zonas dónde día a día se viven Orlandos.

5. Los horocruxes del Seba

Cada tema, cada video, cada cosa que va creando se lleva un poco de su alma. “Creo q la música es algo así, también te quita pedazos, yo me atrapo, soy una persona atormentada, un poco depresiva, feliz de a ratos”, dice mientras decodificamos que todas estas creaciones son como los horocruxes de Voldemort.

-¿Y qué pasará cuando alguien junte todos?

-Me voy a morir, quiero grabar hasta que sea muy viejito

Cada pieza de (me llamo) Sebastian lo va compartiendo. La crítica a la heterosexualidad hipócrita, los amores tibios que se van cuando deberían quedarse a cuidarnos, las problemáticas trans, el grupo de los feos al que ya no queremos pertenecer, la homosexualidad que impone como ser y amar, todo lo que él recita va creando mundos.

-Si tuvieses la oportunidad de hacer cadena nacional, ¿qué dirías?

-«Miau» y después, si tengo que decir algo que valga la pena, diría «No hay nada por qué avergonzarse. Estamos perfectos». Porque aunque se castigue, y hable de sus rollos y su ropa, de su soledad y tristeza, este multitask chileno invita a “aceptar que estamos muy dañados” y que “desde hoy está bien ser lo peor”.

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