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«Proyecto Sade… Una comedia erótica»: el filo y las ansias de tocarnos

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‘Proyecto Sade… Una comedia erótica‘ de Alejandro Ullúa puede verse los martes a las 20.30 hs en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378 – CABA).

Por Lucas Gutiérrez

«Proyecto Sade… Una comedia erótica» de Alejandro Ullúa puede verse los martes a las 20.30 hs en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378 – CABA).

Cada martes el Teatro El Extranjero de la zona de Abasto recibe un invitado muy particular: el Marqués de Sade. Este espectáculo teatral se alimenta de los textos que parió el Marqués allá por el año 1795. La filosofía del tocador es la novela que sirve de puntapié para que el autor y director Alejandro Ullúa (El corazón del incauto, La mala fe) construya el encuentro.

Ante todo hay que sincerarse y hacerse cargo: los cuerpos que habitan la escena nos calientan. El inicio se tiñe de un rojo sangre que inflama genitalidades. Durante toda la obra habrá piel, saliva, frotes y diálogos leídos en cuerpos que incendian braguetas y nos pulsan desde el punto G pasando por el abecedario entero. Sin embargo, ver más allá de lo servido sin duda garantiza un disfrute más profundo.

Ahora sí, un poco más sincerados les comparto mi impresión sobre este Proyecto Sade… Una comedia erótica.

Hay que educar a la niña. Hay que reeducar el placer.

El primer sabor en boca es como un vino de esos que te hacen recordar momentos especiales. Reencontrarnos de repente con los textos de Sade, palpar su vigencia, que todavía nos pegue un poco fuerte el sabor de interpretarlo y el ardor de tragarlo.

Ezequiel Rodríguez es Dolmancé, un sibarita de los fluidos, quién será encargado junto a Madame Saint-Ange, un Hervé Segata en clave femenina y deliciosa, de instruir a la virginal Eugenia, una caja de Pandora que vive gracias a la interpretación de Santiago Magariños.

Habrá una interpretación amplia y picaresca en este Dolmancé que nos irá penetrando y haciendo fecundos esos textos de Sade que tanto escandalizaron (y aún escandalizan) a través de la historia. Y si los masticamos de nuevo con atención, si los saboreamos directo de la boca de Ezequiel Rodríguez, algo nos arderá. Aunque el paladar esté más curtido por los años, el Marqués sigue tocando fibras interesantes. Y la obra trae eso a un 2018 a veces tan 1795.

Cada enseñanza dinamita morales, el texto original pasa de letra a cuerpo en estos intérpretes. Entonces es un placer entregarse a las maternalmente turbias manos de Madame Saint-Ange. Hervé Segata brinda una institutriz tan dulce como estricta. Arrasa felinamente uniendo todo lo que habite la escena con una dulzura porno que lo vuelve irresistible a la mirada. Incluso sus silencios son de parlamentos potentes.

Esta santísima trinidad (perdón, trinidark), se completa con Eugenia. El cuerpo de porcelana y las facciones angelicales de Santiago Magariños irán perdiendo tela y pelando cuero hasta revelar una bacanal perversa. Su interpretación se deja sazonar por estos educandos tan siniestros como convincentes y sabrá convertirse en plato principal para la platea.

No se requiere experiencia previa.

Los niveles de lectura y escucha de la obra pueden variar si uno ha leído o no La filosofía de tocador, pero nadie se queda fuera de lo que el proyecto sirve en bandeja.

El recorrido planteado, la coreografía y los cuadros que se arman; cada personaje en su fuerza y consciencia de la apuesta grupal, todo opera para que ese personaje que es el texto, el único sin cuerpo, cobre piel y nos active (y pasive). Es una delicia cómo un escrito antiguo aún nos interpela tanto.

La obra se completa con las actuaciones de Manuel Melgar y Francisco Tortorelli quienes acompañan potenciando el marco de enseñanza sadista. Ellos aportan a todo este sacrilegio que desacraliza religión, burguesía, monarquía y familia las notas de sabor que realzan el plato principal.

Cuando la obra termina, hay una Eugenia latiendo dentro nuestro, tragada con la saliva y el deseo de Dolmancé y la Madame. Sade regresa desde algún averno y nos obliga a dialogar nuevamente. La carne está servida en su salsa y tragar es una buena opción. Cada uno la digerirá como pueda. Proyecto Sade… Una comedia erótica nos devuelve un exorcismo necesario de las buenas costumbres que nos han aburguesado y nos recuerda una rebelión y perversión (a veces metafórica, a veces literal) tan necesaria, más aún hoy.

 

Proyecto Sade… Una comedia erótica de Alejandro Ullúa
Dirección: Alejandro Ullúa
Elenco: Santiago Magariños, Manuel Melgar, Ezequiel Rodriguez, Hervé Segata y Francisco Tortorelli
Martes 20.30 hs – Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378 – CABA)
Reserva de entradas en la página web del teatro

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