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Teatro: Chorus Line

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"Chorus Line" con dirección de Ricky Pashkus podrá verse a partir del 29 de marzo en el teatro Metropolitan Sura.

Por Leandro Fogliatti

«Chorus Line» con dirección de Ricky Pashkus podrá verse a partir del 29 de marzo en el teatro Metropolitan Sura.

La puesta local del musical que batió récords en Broadway y se representó en escenarios de todo el mundo es liderada por Ricky Pashkus y podrá verse desde el 29 de marzo en la sala Metropolitan Sura de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Único

Empecemos por el final. Es probable que -aun sin haber visto ninguna versión de A Chorus Line – tengas en mente el cuadro con el que cierra este legendario musical: un grupo de bailarines vestidos con smokings dorados juega con sus galeras sobre un fondo espejado que multiplica sus movimientos perfectamente coordinados, al son del icónico tema One.

Tal vez te preguntes por qué ha trascendido este gran final, entre tantos cuadros musicales que -en última instancia- se reducen a lo mismo: varios bailarines, coreutas, ensamble o chorus line desplegando su talento, actuando como un solo cuerpo, sin individualidades. Pues bien, la singularidad de este final radica en que los espectadores somos capaces de identificar quién es quién en ese conjunto anónimo, donde todos se mueven, visten y sonríen en forma idéntica. Incluso conocemos sus historias más íntimas y personales. ¿Cómo es posible?

 

Todos salen del armario

La historia transcurre durante una larga jornada de audiciones para conformar el ensamble de un musical. Al final del día solo quedará un pequeño grupo de bailarinas y bailarines. Como parte de esta selección, el director les pide a los postulantes que hablen de sus vidas, que compartan algo personal. Con reticencia al principio y más entusiasmo después, los bailarines acceden a la propuesta y la trama avanza con los monólogos y canciones que cada uno interpreta a su turno, en un coming out donde exponen sus ambiciones, miedos, frustraciones e inseguridades.

Así, a contramano de los dictados más tradicionales del género, los protagonistas de este musical son los coreutas, a tal punto, que son los únicos que actúan sobre el escenario: el personaje del director imparte sus instrucciones desde la platea y solo en un par de ocasiones pisa fugazmente las tablas.

 

Los creadores

La idea original fue del coreógrafo estadounidense Michael Bennett, quien en 1974 reunió y grabó a un grupo de bailarines que compartieron sus experiencias profesionales y personales. De allí surgió el material que James Kirkwood y Nicholas Dante convertirían en guion, en tanto que Edward Kleban escribiría las letras de las canciones y Marvin Hamlisch se encargaría de componer la música.

A Chorus Line se estrenó en Broadway en 1975 y batió récords de permanencia, recaudación y premios. Se ha representado en ciudades de todo el mundo; en Buenos Aires hubo una primera versión en 1980, con producción de Alejandro Romay. En 1985, fue llevada al cine bajo la dirección de Richard Attenborough, con la participación de Michael Douglas en el rol del director.

 

“Chorus Line”

Así, sin artículo, es el nombre de la versión porteña que con la producción de Javier Faroni y la dirección de Ricky Pashkus debutó a principios de año en el Teatro Maipo, y desde el 29 de marzo puede verse en el Metropolitan Sura.

La puesta local compactó las historias de los bailarines, sin descuidar la esencia original. Pashkus recurrió a la experiencia del coreógrafo Gustavo Wons -quien también interpreta al coreógrafo de la historia-, la dirección vocal de Matías Ibarra y la dirección musical de Gaspar Scabuzzo, al frente de una reducida orquesta que, no obstante, se destaca por su potencia, sobre todo en el cuadro final.

No debe ser nada fácil conformar un elenco para esta obra, que demanda a nivel grupal e individual una exigente performance en cada una de las artes del musical: baile, canto y actuación. Pashkus supo reunir a reconocidos talentos del género local y artistas emergentes, logrando una efectiva sinergia que se sostiene muy bien en su mayor parte, aunque por momentos se evidencian algunos altibajos en el desempeño escénico y vocal.

Personalmente, destaco el trabajo de Laura Conforte (Cassie), Sofía Pachano (Val), Mariu Fernández (Diana Morales) y Emi Obern (Mark). El elenco se completa con Jessica Abouchian (Sheila), Mariana Barcia (Bebe), Evelyn Basile (Maggie), Menelik Cambiaso (Richie), Juan Martín Delgado (Mike), Nicolás Di Pace (Paul), Clara Lanzani (Connie), Juan José Marco (Don), Matías Prieto Peccia (Greg), Martín Ruiz (Zach), y Martina Loyato y Nico Repetto (swings).

Cada uno imprime en su personaje una identidad bien definida, capaz de brillar con luz propia y conectar con el público en ese grand finale, donde todos vibramos con los acordes de One.

 

Chorus Line
Dirección general: Ricky Pashkus
Adaptación: Fernando Masllorens y Federico Gonzalez Del Pino
Dirección vocal: Matías Ibarra
Dirección musical: Gaspar Scabuzzo
Coreografía: Gustavo Wons
Producción General: Javier Faroni
Entradas en venta a través de Plateanet

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